Las opiniones expresadas en los comentarios de las entradas son personales e intransferibles y, para nada, son mi propia opinión, a no ser las firmadas por mi. Si quieres opinar, eres libre, pero con respeto hacia mis ideas. este es mi cortijo y no aceptaré insultos hacia mi persona, por lo que se moderarán siempre los comentarios.

jueves, 19 de abril de 2012

San Canuto de Rasquera


Desde hace unos años se celebra en ambientes universitarios el llamado “San Canuto”, un acto a favor de la legalización del consumo de la marihuana y el hachís. Es un evento con tono cachondo que provoca esa revolución hormonal que sufren los estudiantes en una etapa de post-adolescencia y rebeldía hacia la sociedad, que felizmente atravesamos la mayoría y que no causa mayor mal que el paso al anecdotario particular. A ello se suma la lectura de literatura política y filosófica de más o menos dudosa valía, y que se soluciona tras el aterrizaje en la vida real, con una caída más o menos dura.
He de confesar que es la primera noticia que tengo de esa pequeña localidad llamada Rasquera, que según he podido leer se trata de un pequeño ayuntamiento de menos de mil habitantes (sí, de esos que están llamados a la extinción), en las que sus gentes se dedican al cultivo de la oliva, el almendro, y la cría de una variedad de cabra oriunda de la zona. Pero eso parece ser que fue hasta ahora, pues su alcalde quiere sustituir el motor económico de la zona por un nuevo cultivo: la marihuana, clasificada botánicamente como Cannabis Sativa L.  Y según explica, en un curioso manifiesto, su fin es paliar la crisis económica de su pueblo y la deuda que arrastra el Consistorio que asciende, nada más y nada menos, que a cifras cercanas al millón de euros. Para ello busca el respaldo popular, que ha obtenido por un apretado margen, de más de la mitad de los votantes en un referéndum al más puro estilo jacobino.
La empresa Mariana
La idea, explican, consiste en crear una asociación de consumidores de cannabis, se supone que con la anuencia del pleno, y gestionar un terreno público de más de 7 hectáreas para los cultivos. Con ello emplearían a algo más de 40 parados de la zona, y abastecería a los socios consumidores de marihuana y del resto de asociaciones cannábicas de Cataluña y parte del extranjero. Este plan no es algo que haya surgido de la nada, o por iluminación de su portavoz, pues según aseguran en la zona son tradicionales estos cultivos y su consumo.
Sí sé que en Tarragona existe una comunidad musulmana bastante amplia, y que parte de ella pueda estar asentada en esa comarca. Desconozco si alguna relación une a este pintoresco personaje con el magnate de la producción de hachís, nuestro querido vecino Mohamed VI, o si directamente él o los votos positivos corresponden a lo que llamamos porretas, porreros o como se quiera, que han consumido en exceso la producción de la comarca y se encuentran bajo los efectos alucinógenos de su principio activo, el llamado THC. La Generalidad de Cataluña amenaza con su brazo ejecutor y político, los Mossos d’Esquadra, advirtiendo que se atengan a las consecuencias, al tiempo que ponen en movimiento todo un ejército de administrativos, letrados y recursos en los tribunales.
La legalidad
Definitivamente no sé si en nuestro país hemos perdido la cabeza, si el que está loco soy yo o ambas cosas, como parte que soy de la sociedad que me ha tocado vivir. Mientras la cumbre de países americanos descartó hace unos días la legalización de las drogas, en Holanda se ha frenado el turismo cannábico visto que su experimento ha resultado ser una lacra para el país, y que las Autoridades médicas tanto nacionales como internacionales han descartado el uso terapéutico de la marihuana como tal, no de sus principios activos, estaríamos ante una nueva tontería para la lista del suma y sigue.
En España se ha comercializado el pasado año un medicamento que contiene los principios activos de la planta y que parece ser que son eficaces contra las náuseas y otros efectos secundarios de la radio y quimioterapia en procesos de cáncer. Sí, ya sé que algún médico-chamán recomienda fumar marihuana durante estos tratamientos, que los discapacitados severos aseguran que les tranquiliza y, en fin, un montón de teorías disparatadas al respecto. Lo único real es que ningún profesional que se precie extenderá una receta para fumar “maría”. Los avances tecnológicos no descartan los cultivos, pero sí adecúan los principios activos de la botánica a medicamentos que superan las pruebas determinadas a nivel internacional.
En otras zonas de España, incluyendo Cataluña, cuyos habitantes había tenido siempre por cabales, se cultiva adormidera (origen del opio), con destino a la industria farmacéutica, y no por ello las entidades públicas producen heroína para surtir a los consumidores. Pues no olvidemos que supuestamente deben velar por la salud de la ciudadanía.
El consumo
Como adicto que soy a los psicotrópicos (bajo control médico), consumidor habitual de tabaco y xantinas; y esporádico de alcohol, no me asusto porque alguien se fume un canuto. Lo que tengo claro es que mi consumo no afecta a mi actividad habitual o su carencia, a excepción del tabaco y ciertos medicamentos, me producen episodios de abstinencia graves. O me inducen a una filosofía de vida, modo de vestir, respuesta ante los problemas o perfil conductual determinado, aunque estoy de acuerdo en que cada uno puede hacer con su cuerpo lo que le dé la real gana. Siempre que no invada el círculo de los demás o cree problemas de convivencia.
Y otra cosa más seria es que desde la Administración se fomente un hecho descrito como delito en nuestras leyes (y en las internacionales), pues no estamos hablando de un cultivo para autoconsumo, caso que se recoge en algún Estado de USA y otros países. Las autoridades sanitarias mantienen una batalla contra drogas legales como el tabaco y el alcohol, por lo que esto prefiero tomármelo como una tontería más a las que nos tienen acostumbrados nuestros políticos. Si algo ha conseguido este hombre es la publicidad nacional e internacional. Por esto me queda felicitarle gratamente, y decirle que no le quepa duda que visitaré su localidad con ocasión de algún viaje en cuanto tenga oportunidad. Lo siguiente será un concurso público para establecer el diseño, forma y cantidad del envase para la “maría” con denominación de origen Rasquera.

ERG

ERG es experto en tráfico de estupefaccientes y redactor de nuestro blog amigo http://cantomantenafarinha.blogspot.com.es/

jueves, 12 de abril de 2012

Ayudemos a Paula



Esta es Paula. Una niña de sólo 20 meses que sufre una extrañísima enfermedad llamada Agenesia Sacra.

Paula nació sin sacro y sin dos vertebras y no se puede poner en pie. Aunque esta enfermedad no tiene tratamiento en España, sí lo tiene en Alemania mediante una operación quirurgica que le dará una mejor calidad de vida.

Sus padres y amigos, están preparando una subasta benéfica para poder costear los 250.000 € de la operación. A fecha de hoy, sólo 40.000€ separan a Paula de una vida mejor.

Muchas personas conocidas ya han donado objetos - entre ellos, mucha gente del mundo del deporte, como Gustavo López, Ezequiel Mosquera, Oscar Pereiro o Fernando Torres- y se han hecho varias acciones solidarias populares para ayudarla.

Desde aquí, os hago un llamamiento para, en primer lugar, aporteis (si podeis) vuestro granito de arena en esta causa y, después, si teneis contacto con algún deportista conocido o algún famoso que pueda donar un objeto para esta subasta, os pongais en contacto con él para hacerle llegar esta bella causa solidaria y que ponga también su granito de arena.

Toda la información sobre Paula, los datos de contacto y el número de cuenta, los teneis disponibles en la página de facebook abierta para esta causa. Por favor, dadle difusión a esta historia.

Muchas gracias en nombre de Paula por adelantado a todos.

Del ficticio Estado del Bienestar

Estamos al borde de la intervención... El sistema autonómico se tambalea... El estado del bienestar se desmorona...
Hoy, nos quejamos de la ruina y el descontrol, pero... ¿Realmente tenemos lo que nos merecemos?





España ha sido siempre un país de contrastes. Somos un destino turístico privilegiado por nuestro carácter, siempre festivo y dispuesto a la broma y la juerga hasta el punto de la irrealidad.

Queremos ser modernos, estar morenos, vivir como reyes y ser europeos... Vivir como esos que nos visitan y a los que agasajamos con nuestras paellas, nuestro sol y nuestros rebujitos a módicos precios.

Incluso, nos hemos creado una realidad paralela en la que hemos asumido que todo, en esta vida, es gratis. Y que tenemos derecho al sustento sólo por el hecho de haber nacido en España.

Hemos asumido (muchos) que el dinero público no es de nadie cuando, en realidad, es de todos. Creíamos que el pecunio nunca se terminaba, que los Estados no quebraban, y usamos los años de privaciones de nuestros padres y abuelos como excusa para justificar nuestros excesos.

Todos queremos una casa propia, a toda costa. Nuestros papás y mamás nos convencieron, en su bendita ignorancia (a saber qué vivieron ellos para tener esa mentalidad), de que lo primero en la vida era comprar una casa. Una vivienda. Un pedazo de tierra en el aire. Que a nosotros no nos falte lo que ellos no tuvieron cuando eran jóvenes.

Una herencia que dejar a nuestros hijos cuando, ya jubilados, terminemos de pagarla y muramos aburridos de privarnos de un plato de lentejas por cada gramo de cemento pegado a nuestras paredes.

A toda costa.

Caímos en la trampa de nuestro propio egocentrismo. Nos juntábamos en los bares a presumir de lo que YO había pagado por mi casa. De lo que YO había gastado en la reforma. De cuánto había pagado YO por los muebles de la cocina. Y de lo poco que YO había tardado en mi nuevo coche entre Madrid y La Coruña. Y, cuanto más caro, más hinchados de presunción. Nadie nos empujó a ello. Sólo nosotros fuimos responsables de pagar lo que nos pedían por cosas que no costaban lo que valían y desterramos del diccionario la palabra AUSTERIDAD.

Los prestamistas legales, nos convencieron de que, por dinero, no iba a ser. Que pidiésemos, que ellos nos daban. "Tranquilos", nos decían "El dinero es barato. Pedid por esa boquita: ¿En cuánto quieres que te tase el nuevo piso?".

Nos pusieron en bandeja el medio para alimentar nuestra arrogancia y nuestra fanfarronaría. Fuimos presas fáciles para los depredadores pero, lejos de intentar defendernos o intentar huir de ellos como hacen los cervatillos, nos dejamos devorar mientras disfrutábamos de nuestro propio festín y nos autofagocitábamos.

Y nos tasaban nuestros montones de ladrillos en cantidades obscenas para que fuesen ellos los que soportasen el coste de nuestros excesos: La reforma, los muebles, el coche nuevo, el alcohol del botellón en el que presumir de BMW, las 16 tarjetas de crédito...

Nos reíamos y pensábamos "¡Qué pringaos! Nos dan todo lo que queremos y más", mientras le llevábamos nuestra ropa a lavar a mamá cuando íbamos a recoger el tupper de albóndigas con tomate.

Nos sentíamos Amancios Ortegas en escala 1:100.000.000. Poderosos en nuestros coches nuevos de gran cilindrada a pagar en 40 años, instalados en el salón climatizado de nuestra vanidad y seguíamos sustituyendo la realidad, por un delirio de lo que queríamos pero no podíamos ser.

Nuestros padres, cuando nos veían con el agua al cuello, nos ayudaban pero no entendían porqué no llegábamos a fin de mes. Ellos, que tantas privaciones pasaron durante el franquismo para hacer frente a 300 letras de 300 pesetas para pagar su hogar, no acertaban a comprender.

En el franquismo, todo era peor... O no.

Se ganaba menos que ahora y los pisos, realmente, eran un sacrificio. Pero no había intereses. Ni se gastaban el 70% de lo que ganaban en pagar el montón de ladrillos apilados que les sirvieron de cobijo para el frío y la lluvia durante toda su vida y que habían conseguido pagar en 15 años en vez de en 25. Podían meter en el cerdito de porcelana lo que nosotros "invertíamos" en intereses bancarios.

La democracia, nos trajo hipotecas a 50 años. Hipotecas con intereses que debemos pagar antes que la vivienda y que consignaba nuestra vida y nuestras almas en una cuenta corriente para el resto de nuestros días.

Aprendimos a especular. A ejercer la libre compraventa para que, un pringao mayor que nosotros, viniese y se hiciese cargo del coste de nuestra nueva vivienda, más cara, más grande y más petulante, con la que poder callar la bocaza de nuestro amigo que nos había sacudido la suya en la anterior sesión de cañas y mus.

Cuando todo se terminó y nos dimos cuenta de que lo que teníamos no valía lo que costaba, nos dimos de bruces con la realidad.

Incluso, algunos hipotecamos, no solo a nuestros padres, sino a nuestros hijos y hasta nuestros nietos. Hipotecamos no solo nuestras casa, sino nuestras vidas y las suyas.

Y el futuro del Estado.

Nuestros políticos, en su afán de consentir nuestros deseos de un estado de bienestar ficticio en el que todo era gratuito y el dinero no era de nadie, cayeron en nuestras presiones para que la fiesta no decayera.

El dinero subió de precio, los prestamistas cerraron el grifo y estrangularon la economía para poder subsistir.

Cuando quisimos reaccionar, era demasiado tarde. No pudimos vender lo que teníamos en el valor endeudado porque ya no valía lo que costaba. En realidad, siempre hemos pagado más de los que costaban. Siempre vivimos por encima de nuestras posibilidades, como nuevos ricos. Y, a eso, le llamamos estado del bienestar.

Le echamos la culpa al otro: al político, a los mercados, a los bancos, a los constructores...

¿Y nuestra responsabilidad? ¿Dónde queda nuestra responsabilidad?

Hoy, mal que nos pese, debemos pagar nuestro propio peaje por nuestros propios desmanes, nuestra vanidad y nuestra bisoñez. Y asumir la responsabilidad de los actos propios que nos han llevado hasta aquí. ¿Nos toca pagar nuestra parte de la crisis? Por supuesto... ¿Quién sino?

Y debemos aprender, de una vez por todas y para siempre, qué es realmente el estado de bienestar.

¿Y todavía debatimos sobre ideologías?

martes, 10 de abril de 2012

¡Gobierne, Sr. Rajoy!

Todo parece empeorar y nuestras esperanzas en Rajoy se disuelven como un azucarillo en un café caliente.

Mariano Rajoy está acabando con las esperanzas que muchos depositamos en él. Y, con ello, no quiero decir que esté arrepentido de otorgarle mi voto al Partido Popular, entre otras cosas, porque es objetivamente claro que la alternativa es mucho peor. Sin embargo, me tengo que declarar un poco defraudado por la falta de aprovechamiento de la mayoría absoluta que está haciendo el sr. Rajoy, D. Mariano.

Si tiene la confianza de la mayoría, debería gobernar y no intentar gobernar buscando la manera de contentar a todos, y menos aún, intentando contentar a los que, claramente, son enemigos del Estado.

Tiene la mayoría suficiente como para dar un puñetazo en la mesa y terminar con los privilegios de aquellos que no quieren el bien de la Patria.

¿Por qué no lo hace?

En los países civilizados que nos rodean, es impensable que ningún partido nacional pueda hacer ningún pacto de gobierno con las ideologías nacionalistas y separatistas. Ni en política nacional ni en política local.

¿Por qué insiste Rajoy en contentar a los partidos nacionalistas?

Es imprescindible que nuestro actual presidente coja, por fin, el toro por los cuernos y se ponga a legislar, dejándose de medidas presuntamente reformistas que no son, de ningún modo, la solución a nuestros problemas y se quedan a medio camino.

Necesitamos una gran Reforma del Estado y la reforma laboral, a mi entender, es la única medida que se podría acercar a un nuevo modelo de estabilidad nacional. Las demás medidas tomadas hasta el día de hoy, se asemejan más a los parches que tanto criticaban hasta hace cuatro días, que a auténticas mediadas correctoras que nos alejen, no de esta crisis, sino de quedar expuestos ante una nueva.

Dejarse de complejos arcaicos, sería lo primero el Partido Popular debería de sacudirse. Dejarse de miedos a que esta u otra medida sea "Facha" o, incluso, impopular es el primer paso para que este país salga adelante.

Los que hemos votado Partido Popular, esperamos mucho más de él. Más profundidad, más reformas... Sr. Rajoy, no tenga miedo...

¡¡Adelante!!

¡¡GOBIERNE!!

Reforma del Estado

Las reformas que el Gobierno de Mariano Rajoy está aplicando al país, se antojan insuficientes

La medida la dan los mercados, mal que le pese al PSOE. Y los mercados dicen, a través de la subida de la prima de riesgo, que España es, hoy, un país insuficientemente solvente como para tener la confianza tan necesaria para salir de la crisis.

Se han tomado buenas medidas, como el pago a proveedores públicos, la reforma laboral... Que pueden ser beneficiosos de cara a un futuro a medio y largo plazo.

Sin embargo, sin una verdadera reforma del Estado profunda y sin cortapisas, es imposible sembrar los necesario para afianzar, no solo el presente sino el futuro del país. Esa reforma pasa, irremediablemente, por una serie de medidas que, a pesar de lo mal que le puedan caer a ciertos sectores de la sociedad por impopulares o ideológicamente inasumibles, saquen a este país de un inmovilismo que está coartando su crecimiento desde la propia transición:

1.- Liberalización del mercado laboral. Contrato único con indemnización progresiva.

2.- Reforma y endurecimiento de las leyes contra el fraude y el delito fiscal: Guerra a la economía sumergida.

3.- Reforma de la ley electoral. Incluyendo que un partido sólo se podrá presentar a Elecciones Generales si lo hace en el 100% de las circunscripciones.

4.- Ley de enjuiciamiento penal ante el derroche del dinero público. Responsabilidad ante la mala praxis en la gestión de los recursos públicos.

5.- Responsabilidad civil y penal de los corruptos con todas sus posesiones y las de sus testaferros. Embargo preventivo inmediato de todos sus bienes a la espera de juicio.

6.- Disolución del Senado, órgano inútil e incompetente.

7.- Eliminación de las Diputaciones Provinciales. Mancomunización de servicios entre pequeños ayuntamientos.

8.- Recuperación de las competencias de Sanidad, Hacienda y Educación al Estado.

9.- Reforma del Estado de las Autonomías y la sangría económica que conlleva.

10.- Eliminación de todos los cargos públicos duplicados.

11.- Eliminación de las subvenciones a sindicatos, partidos políticos y organizaciones empresariales.

12.- Regulación (Ley) del derecho a huelga. Responsabilidad civil y penal de los responsables de desperfectos y de las entidades convocantes.

13.- Eliminación de la figura del liberado sindical.

14.- Reclamación efectiva de las deudas contraídas por los clubes deportivos con Hacienda y la Seguridad Social.

15.- Límite a los emolumentos salariales a los cargos públicos locales, autonómicos y nacionales. Tabla salarial común para todos no revisable al alza en 10 años.

16.- Privatización o cierre de todas las empresas públicas deficitarias.

17.- Tipificación como delito de alta traición a las conversaciones y negociaciones con terroristas.

18.- Prohibición expresa por ley de que un imputado por cualquier delito vaya en las listas electorales.

19.- Implantación del cheque escolar

Democracia y comunismo

Hoy en día, se utiliza la palabra democracia con demasiada ligereza. En este artículo, expondré el sentido de la democracia que, desde sus comienzos, ha tenido el comunismo y su supuesta versión light, el socialismo.

Ya desde Engels y Marx, la utopía de un estado comunista ha sido discutido y discutible.

Pero no en términos políticos, sino en términos humanos. La soberbia y los deseos de poder son inherentes al ser humano. Son sentimientos que nos cautivan y, por muy idealistas que seamos, siempre han estado ahí. De hecho, es ese instinto asesino y de poder lo que nos ha hecho la especie dominante del planeta.

Son sentimientos que forman parte de nuestro instinto animal, por muy racionales que queramos ser. Y es un instinto que, en casi todos los reinos animales, se da en mayor o menor medida: La prevalencia del macho Alfa.

El gran candidato a macho alfa de la Rusia de 1917 era Vladimir Ilich Ulianov, Lenin.

Lo que ningún comunista de pro te va a contar nunca es que Lenin fue un gran oportunista.

Al comienzo de la revolución de Febrero 1917, Lenin era un exiliado que vivía en Zurich y discutía, tras una taza de café, de economía y política alemana.

Realmente, no se puede negar esa etapa de Lenin como revolucionario teórico pero, en ningún caso, inició, ideó o instigó la Revolución rusa.

Cuando Lenin llega a Rusia, la revolución ya está en marcha, liderada y planificada por León Trotsky.

León Trotsky
Trotsky era un gran estratega. Un organizador. Pero no era, ni mucho menos, ese tipo de político con carisma al que las masas siguen ciegamente.

Fue Trotsky el que planifica y ejecuta la emblemática toma del Palacio de Invierno en San Petersburgo, pobremente protegido por un puñado de soldados. De hecho, años después, Trotsky, ya exiliado en México, llegó a afirmar que un ejército mínimamente organizado y armado, hubiese aplastado la revolución con facilidad, por la propia fragilidad de ésta.

Cuando Lenin llega a Rusia en abril de 1917, gracias a la magnificencia del Gobierno Alemán que le permite cruzar su territorio en un vagón sellado, con la intención de desestabilizar al gobierno zarista, se encuentra al oso, sino muerto, sí moribundo gracias a Trotsky y se hace la foto son su cabeza.

Palacio de invierno de San Petersburgo

De esta manera, Lenin se pone al mando de un país de 140 millones de habitantes, de los cuales apenas el 20% sabe leer y sólo el 2,5% trabaja en el casi inexistente tejido industrial.

Es decir, se pone al frente de una nación eminentemente agraria (85% de la población) que nunca o casi nunca han oído hablar de él y, aún menos, del comunismo o del socialismo, en nombre del proletariado que significaba el 2,5% de la ciudadanía.

Lenin
Y lo hace por el poder de las armas: con un golpe de estado que, ni siquiera, ha perpetrado.

Para poder comprar la voluntad de esa sociedad agraria, falta a uno de los grandes dogmas del marxismo y, lejos de nacionalizar las tierras otrora en manos de los grandes terratenientes, la reparte entre los campesinos, fomentando la propiedad privada.

Evidentemente, es mas fácil entregar las tierras y no nacionalizarlas y tener que explicar y convencer a los campesinos de que dejar de trabajar para los terratenientes y que pasar trabajar para el Estado era lo mejor que les podía pasar en la vida. Difícil papeleta esta última.

Por supuesto, tras esta decisión, Lenin es recibido como un héroe por los campesinos, a los que utiliza sin piedad como excusa de su ideal revolucionario, eso sí, a costa de los dogmas marxistas.

El 25 de noviembre de 1917, Lenin, para legitimar su gobierno tomado por la fuerza, convoca las primeras elecciones libres en Rusia, con voto secreto y con sufragio universal (algo inédito hasta entonces). Contra sus deseos y pronósticos, el partido bolchevique saca sólo el 25% de los votos, convirtiéndose en la segunda fuerza más votada de Rusia. 

En diciembre de 1917, Lenin, viendo amenazado su poder, crea la Cheka - la policía secreta del Estado, con poder ejecutivo - y ordena el asesinato de más de 6000 opositores de la izquierda social-revolucionaria (con mucho más calado entre los campesinos puesto que muchos de sus líderes eran de ese origen), que había sido el partido ganador de las elecciones de Noviembre con el 70% de los votos.


Soviet de Petrogrado 1917
Durante la primera sesión del nuevo parlamento ruso (al día siguiente de la sesión constitutiva) en Enero de 1918, la moción de entrega del poder a los soviets del partido bolchevique es denegada con los votos del partido social-revolucionario, mayoritario en el parlamento. En ese momento, Lenin abandona el Parlamento con sus diputados, ordena el cierre de las puertas y la detención de los diputados del Partido Social-revolucionario, que fueron condenados, en su mayoría, a muerte o al exilio en Siberia.


León Trotsky, que en aquel momento ya era jefe del ejército rojo, moviliza a sus tropas, da un nuevo golpe de Estado contra las instituciones controladas democráticamente por el Partido Social-revolucionario, cuyas alas más izquierdistas se unieron (visto todo perdido) al Partido bolchevique.

El grupo Social-revolucionario más moderado; apoyado por las potencias extranjeras y la burguesía prerrevolucionaria zarista; crea un ejército (el llamado Ejército Blanco) con el que oponerse al golpe de estado de Trotsky, aunque ya es demasiado tarde.

Comienza la guerra civil rusa que, sólo en hambrunas, tuvo un saldo de más de 5 millones de muertos entre los campesinos a los que el ejército rojo requisó todas sus cosechas, incluidas las simientes de futuras plantaciones.

La democracia duró en Rusia, apenas, 24 horas a las que siguieron más de 60 años de terror, dictadura y pobreza leninista y stalinista.